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En Psicosalud, frecuentemente personas que llegan con un profundo cuadro de ansiedad o con una depresión crónica.

Los motivos que llevan a resbalarse por esa terrible grisura que no dejar ver la felicidad son varios y complejos.

A veces, en cuanto nos ponemos a indagar en la biografía y cotidianidad de esa persona que viene buscando ayuda nos encontramos un maltrato psicológico fragante.

¡Y la persona que lo sufre ni siquiera lo sabe! Es tal su malestar, la espiral de dolor anímico que la embarga, la falta de autoestima que no atina a ver qué hay un vampiro emocional robando su ilusión por vivir

¿Eres tú una de estas personas que sufren maltrato psicológico y no eres capaz de poner nombre a lo que te pasa? ¿Acaso conoces a alguien que está inmerso en este pozo terrible de desvalorización y manipulación?

Todos los que formamos Psicosalud, tu psicólogo en Dos Hermanas de confianza, sabemos y nos hacemos cargo de lo terrible que es esta situación. Por eso, hoy damos algunas notas para que empieces a entender, primer paso para salir de esta situación.

Cómo son las personas que ejercen el maltrato psicológico

Y empezamos con esos vampiros emocionales entrenados para robar la luz, el brillo y el alma a sus víctimas. Detrás de un maltratador hay un psicópata narcisista. Así sin más. Si no lo fuera, no haría tal cosa a otra persona, a  un igual. Porque esto es lo primero que debemos reconocer en estas personas: que no te consideran un ser humano. Tú eres una cosa o un instrumento al servicio de un ego fuera de sitio. ¡El psicópata no cambia! ¡Ojo a esto! Si te dice que lo perdones que se puso fuera de sí no está diciendo la verdad. Esto si eres capaz de saber lo que está haciendo contigo, ya que el maltrato psicológico es difícil de aceptar por la víctima. 

Pero, qué hace la persona que ejerce el maltrato psicológico

1.- Suele elegir a sus víctimas en el entorno más cercano. Esta lacra es, sobre todo, frecuente en la esfera del hogar. Se da en el ámbito de la pareja y también entre padres e hijos. 

2.- Se aprovecha de la vulnerabilidad del otro para extender sus redes hasta anularla. Tienen como un radar muy especial para darse cuenta si estás en un momento de bajón o simplemente tienes una pobre autoestima. 

3.- No para a la hora de satisfacerse ante bebés, niños, ancianos o enfermos. Es incapaz de ponerse en el lugar del otro y empatizar.

4.- El centro del mundo es él (o ella) y solo él. Los demás son solos medios para satisfacer un ego fuera de sitio. 

5.- Al principio, congenia con la víctima de tal manera que el otro siente que está ante su alma gemela. Sin embargo, esta actitud es solo un disfraz de cordero que esconde un depredador emocional sin reglas. 

6.- Este encanto inicial y superfluo se acaba muy pronto (en cuanto ha conseguido sus fines). Suele terminar cuando tiene a su víctima a su merced, embobada y despreocupada. 

7.- Continúa aislando la víctima de familia, círculos de apoyo, amistades e, incluso, laboralmente. Hace un buen trabajo de crítica hacia el otro para que vaya cada vez más recluyéndose en las redes de este psicópata. 

8.- Una vez ha hecho esto, comenzará el proceso de desvalorización que consistirá en ir apagando toda la luz del otro haciéndole creer que no vale nada ni es merecedor de lo más mínimo. 

9.- Cuando ha terminado de robar toda esa alegría, ilusión, ganas de vivir, brillo y aptitud del otro, desecha sin contemplación. 

10.- No tiene ningún reparo en volver o no permitir dejar ir al otro del todo, si cree que puede seguir sacando provecho. Esto confunde enormemente a la persona que sufre el maltrato psicológico que se engaña con la falsa promesa de un amor imposible.

Cómo son las víctimas que sufren el maltrato psicológico

Este tipo de depredadores emocionales tienen un radar especial para ver la vulnerabilidad del otro. Ni que decir tiene que hay personas empáticas y maravillosas que también lo hacen. La diferencia (hay un abismo entre ambas actitudes) es que el psicópata lo hace para aprovecharse a su favor y esas personas buenas con sexto sentido sencillamente ayudan o dejan ir si ven que no pueden aportar nada. El maltratador va tejiendo un plan premeditado para anular al otro y nunca para.

Características de las víctimas

1.- Suelen ser personas de buen corazón, confiadas en el amor y que siempre ven lo positivo en los demás. Ni que decir tiene que esto es una característica que todos y cada uno de nosotros debemos cultivar a diario y sentirnos orgullosos. Sin embargo, en las víctimas de maltrato psicológico suele ir aparejado a una baja autoestima. 

2.- Son personas que han sufrido bullying de niños e, incluso, otros cuadros de violencia doméstica con anteriores parejas o progenitores. Se han acostumbrado a no darse valor. Se creen no merecedoras de cariño o que éste de, una u otra manera, debe pagarse. A veces, nos encontramos con vástagos de madres narcisistas, padres alcohólicos, progenitores ausentes o abusos en la infancia. 

3.- Sin llegar a este extremo, puede ser que estés pasando por un mal momento por cualquier circunstancia externa desde un duelo complicado hasta la pérdida de trabajo. En estos casos, es más fácil salir de las garras de un depredador emocional que ejerce maltrato psicológico. Hay un sustrato anímico de base que te permite darte cuenta antes. 

4.- También hay una base cultural que nos dice (muy presente aún en la población femenina) que el amor, la pareja o la familia consiste en “aguantar”. ¡Y no es así! No se puede construir ninguna relación satisfactoria si no es con amor, complicidad, apoyo mutuo, solidaridad y comprensión. 

5.- Son personas acostumbradas a dar y a no pedir nada a cambio. Son almas generosas con una luz brillante. En un alto porcentaje de casos son espíritus que han venido al Planeta Tierra a engrandecer a la humanidad. ¡Como lo oyes! Tienen una gran capacidad de trascender la realidad e ir más allá. El maltrato psicológico, por tanto, se vuelve más atroz ya que se realiza sobre un ser humano (y todos debemos respeto), en primera instancia, y porque se ceba sobre un ser que viene a dar mucho de sí, en segunda instancia. Esta persona, por tanto, queda apagada para sí y para el resto de la sociedad. ¡Todos perdemos! Por eso (además de por solidaridad para con la víctima), es una obligación cívica combatir esta terrible lacra.

Cómo se desarrolla el maltrato psicológico

Ya lo hemos apuntado al principio. En los inicios, el psicópata se las apaña para saber todo de su víctima con el fin, no de aportar o ayudar, sino de tomar nota para luego usarla a su favor. Parece encantador, perfecto (de puertas para afuera es así), maravilloso. La víctima va cayendo en sus redes poco a poco, aislándose, renunciando a aquello que le gusta, a la misión, incluso, a la que ha venido al mundo. 

Esta va apagándose poco a poco, perdiendo la alegría y la motivación. La tristeza, la ira y el rencor (venenos del alma) acaban por inundar todo su ser. Como suelen ser personas con un grado de bondad elevado, acaban culpándose por ello. Se sienten que no son merecedores de nada y van retrayéndose tanto que terminan por anularse. No son extraños los casos que acaban en graves depresiones o suicidios. 

Si la víctima tiene una luz enorme, el maltratador seguirá con ella hasta que algo o alguien ponga fin. Cuando éste considere que no tenga nada más que aportar, llegará el periodo de descarte. Este se hará sin piedad y sin dar explicaciones. La sustituirá por otra persona. A continuación, se las apañará para ningunearla y calumniarla entre el círculo de personas que aún la rodeen. Las injurias serán de todo tipo pero son especialmente frecuentes las que la tildan de loco, desequilibrado mental, perezoso, no válido (¡cómo si otro ser humano le estuviera permitido juzgar así a un semejante!). 

Sentirá un desprecio por el otro que solo manifiesta la oscuridad de su alma. La otra persona se verá perdida, hundida, sin red de apoyos y desvalorizada. Cuanto más años haya durado este proceso, más difícil (aunque no imposible) le será salir de la situación. 

Qué efectos produce en la víctima el maltrato psicológico

El maltrato psicológico no acaba con el abandono. La víctima necesitará de herramientas terapéuticas (solo posibles con ayuda profesional) para poner coto a este acoso y derribo de su personalidad. Y, además, este vampiro emocional no soltará del todo. La bloqueará. Se buscará una nueva víctima. Pero volverá una y otra vez cuando le parezca bien para jugar, porque está aburrido o para nutrirse de la poquita luz que esté desarrollando, con ayuda, hasta ese momento. 

Está se sentirá tan aturdida y confundida que no sabrá qué hacer. Creerá que ha cambiado y la tentación por volver será fuerte. ¡Ojo! Estas personas no cambian. Por eso, en estos casos, sí o sí, se hace imprescindible acompañamiento profesional. Recuerda que dede Psicosalud, tu psicólogo en Dos Hermanas te vamos a dar herramientas para salir de la situación. Es la única manera de romper este círculo negativo. 

El primer paso es poner nombre a la situación: maltrato psicológico. Y a partir de aquí pedir ayuda. Se sale y, en muchos casos, con una fortaleza excepcional. 


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