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“Nadie puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Y eso es lo que ocurre cuando tenemos una autoestima baja, esto es, cuando las ideas, creencias o valoraciones hacia nosotros mismos son negativas.

¿Por qué hablamos tanto de la necesidad de poner la autoestima en su sitio en los últimos tiempos? ¿Acaso hemos descubierto algo nuevo? Todo se puede contestar con un sí y un no. Si, en las consultas de terapeutas (como la de tu psicólogo en Dos Hermanas) se pregunta a menudo por este concepto espiritual es porque hemos tomado conciencia de su importancia. Pero vamos por partes y poniendo un poquito de orden que eso es necesario.

¿Qué es la autoestima y cómo puede ayudarnos?

La psicología moderna nació en 1901 con la publicación de El significado de los sueños de Freud. Hasta ese momento se consideraba al ser humano como un ser “fijo”, sin contradicciones y predeterminado por su nacimiento. En los albores del siglo XX se fijó el término de inconsciente. Resumiendo mucho sería esa zona oscura, desconocida, oculta a la mente consciente donde habitan nuestros sentimientos, traumas, deseos reprimidos e, incluso, hechos dolorosos de nuestra biografía. Desde entonces, la psicología ha avanzado tanto que estamos en los inicios de dar un cambio radical en la historia de la humanidad.

La baja autoestima (aquella que nos lleva a tomar decisiones desafortunadas en múltiples ocasiones) habita en el inconsciente. A igual que el ego inflado (lo tratamos más adelante). Es importante traerla al consciente, a la mente racional, a la que se da cuenta, ve, analiza y mira aquello que estaba oculto. ¿Por qué? Porque, en ese preciso momento, comienza su camino ascendente desde lo bajo hasta lo alto.

Una definición de autoestima

No nos perdamos y vamos con la definición de autoestima. Podríamos resumirla como la autovaloración o la auto-percepción que tenemos de nosotros mismos. Sería como un reflejo de nuestro interior que el inconsciente nos devuelve. Cuando no está en un escalón óptimo este siempre será distorsionado y no nos sentiremos merecedores de los dones de la vida.

La autoestima positiva versus el ego negativo

La baja autoestima no es asunto baladí porque de aquí salen problemáticas importantes. Por eso, es fundamental llevarla a su punto óptimo. Así nos ayudará desde nuestro interior para dar lo mejor de nosotros mismos. Pero, ¿qué ocurre si se me sube demasiado? Sencillamente, eso es una excusa para no ponerse a trabajar en nuestro interior desde ya.

El ego hinchado, inflado, supervalorado o narcisista es el resultado, no ya de tener una buena autoestima, sino de situarla en un mal sitio. Cuando comiences tu camino de crecimiento personal sentirás que ese amor que sientes por ti mismo tiene su cauce natural en la entrega (saludable y sin hacerte daño) a los demás. Seguimos…

Pero, ¿por qué padezco de una baja autoestima?

Las causas pueden ser múltiples y poliédricas como es el espíritu humano. Pero anota:

  • La raíz principal está en el desapego en la infancia. Nos encontramos con personas adultas que de niños no han tenido el cuidado básico, han sido abandonados o, desgraciadamente, han sufrido maltrato físico y/o psíquico. Aunque este puede venir de la escuela o el entorno social también, desafortunadamente, se da dentro de los muros del hogar familiar. Un niño que crece de esta manera se considerará que no merece el amor de los demás sencillamente porque no lo ha experimentado cuando más lo necesitaba.

  • Sin llegar a estos extremos crueles, los métodos de crianza tradicionales no tenían en cuenta los sentimientos de los niños. Lo que tenía importancia era el mundo adulto y el pequeño solo tenía la opción de  mimetizar. Si la crianza se ha desarrollado sin tener en cuenta las necesidades emocionales, sentimientos, apatías o miedos del pequeño, este será un adulto que no le dará importancia a lo que siente. Se considerará de otro mundo, raro, extraño y no merecedor de los dones de la vida.

Seguimos con más…

  • La baja autoestima también se puede desarrollar como consecuencia del acoso en el trabajo, el bullying, la violencia doméstica y, en general, por haber topado con personas narcisistas y/o psicopáticas en nuestra vida. Este tipo de individuos se dedican a parasitar a sus víctimas hasta dejarlas sin un gramo de amor, ni siquiera el que se siente por uno mismo. En estos casos tan graves es importantísimo e imprescindible ponerse en manos de un terapeuta profesional que nos guié por esta escalera ascendente que es la autovaloración.

  • Los modos de vida actuales centrados en la apariencia, la exposición pública, el éxito económico,  el trabajo demandante y estresante, la dificultad para conciliar y el egoísmo fomentan la baja autoestima.

¿Qué me puede ocurrir si mi autoestima y mi autovaloración no alcanzan un nivel óptimo?

Hasta aquí todo bien pero yo camino por el mundo. Lo aceptamos. Pero quizás, si estás leyendo esto, eres una persona que crees que has tenido mala suerte. ¿Sí? En este caso, no es así. Es una consecuencia, sencillamente, de tu baja autoestima. ¿Por qué?

  • Porque al no considerarte merecedor de los dones de la vida, te conformarás con un trabajo mediocre que no te haga feliz o con una vida insatisfactoria a todos los niveles.
  • Además, creerás que no eres merecedor de amor y que lo tuyo es dar y dar en un pozo sin fondo. Este es terreno abonado para caer en redes violentas  de todo tipo. Y aquí entran bullying laboral o escolar, maltrato familiar, consentimiento de abusos sexuales en la pareja, ser víctimas de fraude… y un sinfín más de desgracias que puedes evitar con una buena autovaloración. De aquí solo se sale cuando tienes el convencimiento profundo de que mereces “algo mejor”.
  • Porque la persona con una baja autoestima, a la postre, no puede generar relaciones profundas a su alrededor. Para no sufrir, se reviste con una coraza y eso hace que no se profundice en relaciones amorosas importantes. Estamos hablando de contactos de amistad superficiales, relaciones a medias con los hijos, parejas o compañeros. Con esta actitud nos perdemos más del 80% de lo bueno de la vida.
  • Es frecuente que las personas con una pobre autovaloración caigan una y otra vez en una depresión.  Y eso sin contar un mayor riesgo de adicciones que desembocan en problemas más graves.

¿Cómo se desarrolla una alta autoestima o una saludable?

Estás leyendo, ¿verdad? Seguro que tú no quieres eso para ti o ya no lo quieres porque eres consciente de aquello que te pasa. Entonces, ¿cómo salir de esta espiral de baja autoestima y fracasos que la alimentan aún más? Todo pasa por:

  1. Tomar conciencia de la problemática.
  2. En otra etapa es importante llegar a la raíz del problema e identificar los hechos biográficos que han causado esa mala autoestima. Aquí es importante el acompañamiento de un psicólogo formado que guíe por el camino de la luz y el arco iris.
  1. Aunque el primer momento nos invada la rabia, es necesario aprender a vivir en paz con herramientas que nos lleven por el camino de la felicidad.
  2. Cuando sientas que tu autoestima te va llenando de amor hacia ti mismo será más fácil darlo a los demás, a los que verdaderamente importan y se lo merecen. Por el contrario, entenderás mejor cuáles son los mecanismos que van a utilizar personas mal intencionadas para manipularte.

¿Acaso voy a conseguir algún beneficio en mi vida si trabajo sobre ello?

Sí. Y estos beneficios son TODOS. Y lo subrayamos. Con una autoestima en su sitio, con una autovaloración saludable se abre ante ti el camino de la serenidad. Aquí encontrarás desde tu motivación personal (aquello que se te da bien y has venido a aportar a la sociedad) hasta la felicidad.

Verás como la comunicación y las relaciones con aquellos que te importa mejoran sustancialmente hasta poder sanar heridas que creías incurables. El rencor y el malhumor desaparecerán de tu vida. Y lo que es más importante: dejarás de tener miedo. Este es el único camino que tenemos para alcanzar la libertad y liberarnos para siempre de tristezas y ansiedades.

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