Orientación familiar

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Ser madre o padre es una de las responsabilidades más importantes de la vida, pero nadie nace sabiendo cómo afrontar todas las situaciones que pueden surgir durante el crecimiento de un hijo.

A lo largo de la infancia y la adolescencia aparecen momentos de incertidumbre, dudas y dificultades que generan preocupación. En ocasiones no sabemos cómo actuar, sentimos que las estrategias que antes funcionaban han dejado de hacerlo o tenemos la sensación de que, hagamos lo que hagamos, la situación no mejora.

Pedir orientación no significa haber fracasado como padres. Significa reconocer que la crianza de los hijos es una tarea compleja y que, en determinados momentos, contar con ayuda profesional puede facilitar el camino.

Cada familia es diferente. Cada hijo también lo es. Por eso no existen normas universales ni soluciones que sirvan para todos. Antes de proponer cualquier cambio, considero imprescindible comprender qué está ocurriendo, cómo se ha desarrollado la situación y qué factores están contribuyendo a mantenerla.

Los padres hacen exactamente aquello que consideran mejor para ayudar a sus hijos. Sin embargo, algunas de esas respuestas, aunque nacen del cariño, la protección o la preocupación, pueden terminar reforzando sin querer el problema que intentan resolver.

Comprender estos procesos permite afrontar las dificultades con mayor serenidad, tomar decisiones más ajustadas y recuperar la confianza en la propia capacidad para afrontar las dificultades.

¿En qué situaciones puedo ayudarte?

¿Cómo será el proceso?

Las primeras sesiones estarán orientadas a conocer a la familia, comprender las dificultades actuales y analizar el contexto en el que aparecen.

A partir de esa información definiremos conjuntamente los objetivos de la intervención y elaboraremos un plan de actuación adaptado a las necesidades de vuestra familia.

Durante todo el proceso comprenderéis qué estamos trabajando, por qué proponemos determinadas estrategias y cuál es el objetivo de cada paso. Cuando las familias comprenden el sentido de las pautas que aplican, resulta mucho más fácil incorporarlas al día a día y mantener los cambios en el tiempo.

Acompañar también es cuidar

No consiste en hacerlo todo perfecto.

Consiste en estar presentes, aprender con los hijos y adaptarse a las necesidades que cada etapa va planteando.

La orientación familiar no pretende sustituir el criterio de los padres, sino ofrecerles herramientas y otras perspectivas para comprender mejor lo que está ocurriendo y ayudarles a reconducir dinámicas negativas antes de que sea demasiado tarde.

El árbol no da fruto para sí mismo. Todo cuanto ofrece está destinado a otros. Ser madre o ser padre y ejercer una parentabilidad responsable se parece mucho a eso. Gran parte de lo que hagáis por vuestros hijos no será para vosotros, sino para ayudarles a crecer, a ser libres y a construir su propio camino.