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Las estadísticas son concluyentes y arrojan un número (tirando siempre por lo bajo) de un 1% de la población (niños y adultos) con  estas características. Si en el pasado podían vivir un auténtico infierno de incomprensión, hoy tenemos más herramientas para encauzar estos espíritus nobles hacia el desarrollo de todo su potencial (liderazgo e inspiración incluidos). Pero, ¿cómo podemos reconocer a los superdotados hoy en día? Ni que decir tiene que hay tests específicos pero también deben poseer los siguientes dones. 

1.- Los superdotados tienen un cociente intelectual superior a 130 puntos

Esto es lo obvio y por aquí empieza a colocarse la etiqueta aunque, a veces, esta inteligencia se descubre tarde tras analizar otros factores. Si sospechas que tu hijo puede ser uno de ellos, acude, en primera instancia al colegio o a un psicólogo especializado. Para los adultos es conveniente pedir consejo en grupos de “ayuda” y/o camaradería que, a día de hoy, mayo de 2019, son fáciles de localizar en Internet. 

2.- Los superdotados se caracterizan por su perseverancia, concentración y espíritu de superación 

Si bien un pequeño superdotado puede venir con una lista de suspensos, cuando algo les interesa no paran hasta conseguir su objetivo. Por eso, es importante el diagnóstico cuanto antes (y no cuando estos niños están sufriendo, por poner un caso, un proceso de bullying que es también frecuente). Sabiendo que está dentro de ese porcentaje de superdotados será más fácil adaptar los contenidos, itenerarios o hacerles ver que eso que les gusta (lectura, investigación, observación…) es un don a desarrollar y no una rareza a ocultar.  

3.- Sin espíritu creativo no tenemos superdotados

La teoría de los “Tres anillos” (que describe los mínimos requerimientos de los superdotados y/o altas capacidades) no está completa sin esa creatividad heterogénea que se manifiesta de diversas formas . Y esos modos pueden ser desde escribir poemas o pintar acuarelas (ejerciendo las artes en cualquiera de sus facetas) como dando resolución (a través de la invención) a problemas de la vida cotidiana. Los superdotados son capaces de proponer soluciones y de gestionar problemas (llegados a adultos) que a otros se les hace un mundo. 

4.- Los superdotados muestran una hiperactividad emocional avanzada

Son capaces de escribir y de estar gestionando en otra parte de su cabeza las vacaciones de verano, de atender una reunión y al tiempo levantar en su mente el informe que van a hacer, de inventarse un plato de cocina y de dar respuesta a un problema enquistado. De pequeños se confunden con niños aquejados de TDA (¡ojo que hay que estar vigilantes a esto!) Y de mayores son clasificados como nerviosos cuando simplemente van más rápido que el común de los mortales. 

5.- Esto les puede llevar (en un alto porcentaje de los casos) al aislamiento y la soledad

Esta incomprensión (si no se gestiona bien con grupos de apoyo y previamente necesitamos un “diagnóstico”) les lleva al aislamiento, a la dificultad para encontrar amigos (los peques no se motivan con niños de su edad), a parejas fallidas (incluso a sufrir maltrato psicológico por una pobre autovaloración resultado de sentirse “raritos”) y a trabajos difíciles porque se hacen en soledad. 

6.- Sin embargo, los superdotados son líderes natos y les cuesta seguir órdenes

De niños cuestionan la autoridad de profesores y familia si no se les explica las directrices a seguir. Eso les puede llevar, como hemos anotado, a la frustración y a la rebeldía. El problema se complica en la adolescencia cuando comienzan a desarrollar un espíritu crítico, hiriente y fuera de toda norma (entendida como la opción más probable). De mayores se sitúan casi al margen de la sociedad (muy cerca de “la emboscadura” propuesta por Jünger). 

7.- Cuestionan el sistema establecido y, un alto porcentaje, desarrollan una alta espiritualidad

Con dificultad para adaptarse a los grupos más comunes (ya sea a un equipo de fútbol o las reuniones de la comunidad) suelen desarrollar una alta espiritualidad. Esta es, a menudo, a contracorriente. Ni que decir tiene que, bien gestionada, es el camino directo hacia la serenidad y la felicidad de estos espíritus siempre en ebullición. 

8.- Los superdotados tienen un alto sentido de la justicia por eso se frustran si se ven impotentes a la hora de cambiar el mundo

Y es así desde pequeños. Se hacen amigos del niño que sufre bullying (ojo que la víctima puede ser un peque con altas capacidades), del que sufre cualquier minusvalía o del que ha llegado nuevo y no se adapta. Es normal que saquen en la mesa los problemas del medio ambiente, de la injusticia social y de la poca capacidad de los dirigentes para gestionar las cuestiones de la sociedad. Dan respuestas sencillas e ingeniosas a problemáticas actuales poniendo de manifiesto la inoperancia (tan frecuente en algunos temas) de la administración actual. De mayores tienen ideas novedosas que sorprenden a los demás. 

9.- Los superdotados pueden desarrollar todo su potencial en el Siglo XXI incluso si son adultos que no han crecido en el ambiento correcto

Ni que decir tiene que un ambiente “correcto” (y esa es la palabra) va a permitir que estas personas (sea cual sea su edad) se motiven y crezcan intelectual y emocionalmente. Hoy en día, al contrario que hace décadas, es más fácil llegar a esta clasificación. Además, la información, por el avance de Internet, es más accesible (al menos en Occidente). Los superdotados son ávidos lectores, investigadores y apasionados de temas diversos.

10.- La teoría del potencial de desarrollo de Dabrowski en relación con los superdotados

Dabrowaki (1902-1980) fue un psicólogo polaco que desarrolló la Teoría de la Desintegración Positiva. Superviviente del Holocausto y de fuertes ideas católicas, investigó los efectos de las “bajadas al infierno” (visto desde la filosofía) en el proceso de desarrollo de la conciencia. Esto es, en unas circunstancias adversas (en individuos con un alto nivel de conciencia) llevaría (tras un proceso de aceptación y de superación) a un nivel de maduración de los pensamientos que situarían a estas personas en el nivel de lo que podríamos denominar como “sabiduría”. Además, descubrió que este proceso solo se da en una mínima parte de las personas sometidas a las mismas circunstancias y que no tiene nada que ver con la edad, aunque la madurez influye positivamente a la hora de alcanzar ese conocimiento. 

La Desintegración Positiva estaría en línea con la propuesta de Jung de alcanzar el “self” o sí-mismo. Esto es (y resumiendo muchísimo) estaríamos ante un estado de unión entre la mente consciente y la inconsciente (asumiendo la sombra, el lado oscuro). En este estado (irreversible por lo que supone de iluminación) el individuo comienza a andar la senda de la serenidad y de la felicidad alcanzando toda su potencialidad con tranquilidad y convencimiento de lo que hace.

El desarrollo del sí mismo imprescindible para la felicidad de los superdotados 

¿Y qué tiene que ver toda esta parrafada a la hora de centrarnos en lo concreto? Y ese concreto es la felicidad o la realización en este mundo de hombres y mujeres, niños y niñas clasificados como superdotados. Resumimos mucho, al ser personas con una sobreexcitabilidad importante (que les lleva a sobre reaccionar a los estímulos) es frecuente que se encuentren (de jóvenes y maduros) con su vida hecha trizas simplemente por no conocer esta condición. ¿Triste, verdad? Es así tanto para ellos mismos como para la sociedad, ya que se desaprovechan sus potencialidades. 

¿Por qué es importante acompañamiento psicológico para las personas superdotadas? 

Estos estudios (que son de las últimas décadas) y (por tanto, no han podido ser aprovechados por los superdotados adultos o maduros de hoy) demuestran que en estas personas su cerebro funciona de manera diferente. De ahí la necesidad de poner forma correcta, puede hundir al individuo en una depresión o en problemas psicológicos más graves. 

Los adultos superdotados ha menudo llegan a terapia (como la de tu psicólogo en Dos Hermanas) con el alma hecha trizas y la autoestima por los suelos. Han ido toda la vida de incomprensión e incomprensión, saltando de “esto no es para mí” a “aquí no estoy a gusto” sin saber su condición. De ahí la importancia de poner nombre. 

En cuanto a los pequeños, son derivados en el colegio porque, incluso, arrastran malas notas e, incluso, problemas de conducta. Al tratarlo, si el equipo docente y de orientación del centro está preparado, identifican a un niño con altas capacidades o con un talento específico. 

Es importante, fomentar el encuentro con otras personas como ellas y enseñarles a gestionar esas capacidades en su favor. Solo así se podrán desarrollar en beneficios de todos. 

Tu psicólogo en Dos Hermanas es especialista en altas capacidades en niños y adultos. ¿Hablamos? 

Por Candela Vizcaíno

Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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